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La pubertad es una etapa de cambios profundos. Además de claras transformaciones físicas y procesos de maduración neurobiológica, el sistema inmunitario también experimenta una transformación marcada durante la adolescencia. Muchas familias observan que en esta fase de la vida aparecen por primera vez síntomas alérgicos desconocidos o que cuadros ya existentes, como la neurodermatitis o la fiebre del heno, cambian de repente. Una mirada fundamentada a los mecanismos hormonales e inmunológicos ayuda a interpretar correctamente los síntomas y a contrarrestarlos terapéuticamente.
Que las alergias cambien con frecuencia su expresión en la pubertad no es casualidad, sino el resultado de una intensa interacción entre el sistema endocrino (hormonal) y el sistema inmunitario. Las hormonas sexuales, que se liberan en mayor cantidad durante la pubertad, actúan directamente sobre las células de la defensa inmunitaria.
En alergología, el concepto de marcha alérgica describe la secuencia típica de enfermedades alérgicas a lo largo de la infancia y la adolescencia. Mientras que en la etapa de lactante y primera infancia predominan las alergias alimentarias y el eczema atópico, con el aumento de la edad el proceso suele desplazarse a las vías respiratorias.
En la pubertad, una fiebre del heno no tratada conlleva el riesgo de un llamado cambio de piso: la inflamación alérgica migra de las vías respiratorias superiores (nariz y garganta) a las inferiores (bronquios). Síntomas como tos irritativa persistente con el esfuerzo físico, sensación de opresión en el pecho o ruidos respiratorios silbantes (sibilancias) son señales serias de la aparición de asma alérgica.
La manifestación de las alergias en adolescentes es diversa. Una observación precisa ayuda a distinguir las reacciones alérgicas de infecciones o de cambios cutáneos propios de la pubertad:
Síntomas guía típicos: Estornudos en salvas, goteo nasal acuoso, ojos que pican y lagrimean. A diferencia de un resfriado, por lo general no aparece fiebre y la secreción nasal se mantiene clara.
Posibles desencadenantes en la pubertad: Polen de árboles, gramíneas, ácaros del polvo doméstico, pelo de animales.
Síntomas guía típicos: Picor o hinchazón en labios, lengua y paladar, que aparecen directamente tras consumir determinados alimentos crudos o frutos secos.
Posibles desencadenantes en la pubertad: Parentesco botánico entre alérgenos inhalados y alimentos (p. ej., la relación entre el polen de abedul y el consumo de manzanas o avellanas).
Síntomas guía típicos: Zonas de piel secas, descamativas y con intenso picor; típicamente localizadas en los pliegues de flexión (pliegues del codo, huecos poplíteos), las manos o la cara. Debe diferenciarse del acné clásico de la pubertad, que se origina principalmente por hiperfunción de las glándulas sebáceas.
Posibles desencadenantes en la pubertad: Estrés emocional, irritaciones mecánicas, determinados cosméticos, perfumes o tejidos sintéticos.
Síntomas guía típicos: Tos seca (especialmente por la noche o con el esfuerzo físico), falta de aire persistente y sibilancias audibles (ruido silbante al espirar).
Posibles desencadenantes en la pubertad: Alérgenos inhalados (como polen o ácaros), aire frío y esfuerzo físico.
Si en un adolescente existe sospecha de alergia, conviene realizar una evaluación alergológica estructurada en una consulta especializada.
Conclusión
Las alergias en la pubertad no son un estado estático, sino un proceso dinámico, muy influido por la maduración hormonal. Mientras que en los chicos algunas molestias pueden mejorar por el efecto de la testosterona, en las chicas, bajo la influencia de los estrógenos, es más frecuente una intensificación de la sintomatología respiratoria. Un diagnóstico alergológico precoz es esencial para minimizar el riesgo de un cambio de piso y permitir a los adolescentes, mediante medidas terapéuticas específicas, una calidad de vida sin limitaciones en el día a día y en el deporte.
Artículo de la Dra. Anne Stein, especialista en Pediatría y Medicina del Adolescente, Alergología, Neumología
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