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Picky Eating en niños: cuándo el comportamiento alimentario selectivo es normal y cuándo conviene mirar más de cerca

“Mi hijo solo come pasta.”
“Antes le encantaban los pepinos, pero hoy ya ni los mira.”
“Se niega incluso a probar alimentos nuevos.”

Este tipo de frases las escucho con regularidad en mi trabajo de terapia nutricional. Muchos padres se preocupan por si su hijo recibe suficientes nutrientes o si detrás de esa selectividad al comer hay algo más.

La buena noticia: en la mayoría de los casos, el llamado Picky Eating es una parte totalmente normal del desarrollo infantil. Al mismo tiempo, hay situaciones en las que conviene hacer una valoración más detallada.

¿Por qué los niños se vuelven de repente tan selectivos?

Entre aproximadamente los 18 meses y la edad preescolar, el comportamiento alimentario de muchos niños cambia de forma notable, y al principio eso es completamente normal.

Una de las razones es la llamada neofobia alimentaria: los niños se enfrentan a alimentos nuevos o desconocidos con escepticismo. Desde el punto de vista evolutivo, era un importante mecanismo de protección. Por eso, las verduras de sabor especialmente amargo se rechazan a menudo, mientras que los alimentos dulces suelen aceptarse con más facilidad.

Al mismo tiempo, a esta edad los niños desarrollan su deseo de autonomía. Comer es uno de los pocos ámbitos sobre los que pueden decidir por sí mismos. Por eso, un “no” no significa automáticamente que un alimento no les guste. A veces también expresa su deseo de autodeterminación.

Además, el apetito fluctúa mucho en esta etapa. Tras el primer año de vida, el crecimiento se ralentiza, por lo que algunos días los niños comen sorprendentemente mucho y otros casi nada. Mientras el crecimiento y el desarrollo sean acordes a la edad, por lo general no es motivo de preocupación.

Una de las preguntas más frecuentes que escucho es: “¿Mi hijo lo hace a propósito?” Mi respuesta suele ser: no. Por lo general, los niños no quieren molestar a sus padres. Cuando los padres entienden por qué su hijo rechaza lo nuevo, a menudo resulta más fácil quitar presión a las comidas.

¿Cuándo sigue siendo normal el Picky Eating?

La mayoría de los niños pasan por una fase en la que solo aceptan una selección limitada de alimentos. Solo se vuelve problemático cuando el comportamiento alimentario afecta de forma clara a la salud o a la vida familiar.

Picky Eating típico

Comportamiento alimentario que requiere valoración

(p. ej., ARFID*)

Selección de alimentos limitada, pero suficiente en el día a día Selección de alimentos muy restringida, con repercusiones en la alimentación o en el día a día
Los alimentos nuevos se rechazan a menudo, pero pueden estar sin problema en el plato Miedo intenso, arcadas o evitación marcada de alimentos nuevos
Crecimiento normal y desarrollo acorde a la edad Evolución llamativa del peso o la talla, o pérdida de peso
Por lo general, sin déficits de nutrientes clínicamente relevantes Déficits de nutrientes demostrados o suplementación necesaria
Las comidas pueden ser un reto Carga importante para la vida familiar o para situaciones sociales (p. ej., guardería, invitaciones)

* ARFID (Avoidant/Restrictive Food Intake Disorder) es un trastorno de la conducta alimentaria evitativo-restrictivo. Ante la sospecha, primero debe realizarse una valoración pediátrica. Según la situación, se incorporan otros profesionales como dietistas-nutricionistas, psiquiatras infantiles y juveniles, psicólogos clínicos o terapeutas ocupacionales.

¿Qué ayuda de verdad en el día a día?

Es comprensible que muchos padres deseen una solución rápida. Sin embargo, los estudios científicos muestran que la presión, la imposición o las recompensas suelen provocar justo lo contrario y pueden incluso intensificar el rechazo.

En su lugar, entre otras, han demostrado ser útiles las siguientes estrategias:

Ofrecer alimentos nuevos una y otra vez

A menudo, los niños necesitan encontrarse con un alimento nuevo entre 10 y 15 veces o incluso más —ya sea viéndolo, oliéndolo o tocándolo— antes de estar preparados para probarlo.

Por eso recomiendo a los padres ofrecer alimentos nuevos una y otra vez con total naturalidad, sin insistir ni esperar que el niño tenga que comérselos.

Combinar lo conocido con lo nuevo

En cada comida debería haber al menos un alimento que a tu hijo le guste con seguridad. Así puede quedarse saciado y, al mismo tiempo, conocer alimentos nuevos a su propio ritmo. Los alimentos nuevos pueden formar parte de la comida con total naturalidad, sin presión ni expectativas. De este modo, tu hijo puede decidir por sí mismo cuándo está preparado para probarlos.

Compartir la responsabilidad

Un principio útil es:

  • Los padres deciden qué, cuándo y dónde se come.
  • El niño decide si come y cuánto de los alimentos ofrecidos.

Este reparto claro de roles quita presión a las comidas y ayuda a los niños a percibir sus propias señales de hambre y saciedad.

¿Cuándo puede ser útil un asesoramiento nutricional?

A veces, unos cuantos consejos generales no son suficientes.

Un asesoramiento nutricional individual puede ser útil si

  • las comidas se convierten regularmente en conflictos,
  • tu hijo ya solo acepta muy pocos alimentos,
  • existe incertidumbre respecto al aporte de nutrientes,
  • el crecimiento o la evolución del peso son llamativos, o
  • como familia deseáis volver a tener más tranquilidad en la mesa.

Juntos podemos averiguar qué causas hay detrás del comportamiento alimentario y qué estrategias encajan con vuestro día a día familiar.

Conclusión

El comportamiento alimentario selectivo forma parte del desarrollo normal en muchos niños. Detrás del rechazo de alimentos nuevos suele haber procesos biológicos y del desarrollo, no una mala educación ni falta de voluntad.

Mi consejo más importante para los padres es: intentad quitar presión a las comidas. Los niños no aprenden a comer por imposición, sino mediante experiencias repetidas, modelos a seguir y un ambiente relajado.

Sin embargo, si tienes la sensación de que el comportamiento alimentario de tu hijo carga mucho el día a día familiar o te preocupa el crecimiento y el aporte de nutrientes, merece la pena buscar apoyo cuanto antes. A menudo, pequeños cambios ya pueden hacer que el día a día en la mesa sea mucho más relajado.